En España la brecha tecnológica es importante con respecto a los países europeos y entre regiones.
En un informe realizado por la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España (AETIC) en 2005 se aportaron datos relativos a la diferencia en el uso de las nuevas tecnologías entre regiones y con el resto de países de nuestro entorno europeo.
Entre los datos a destacar a nivel estatal estaba el que sólo el 23,5% de las empresas españolas utilizaba el comercio electrónico, que el uso de ordenadores se estancó, que el 67,2% inviertian en Tecnologías de la Información cantidades que no superan los 6.000 euros, que el uso de Internet a nivel empresarial en España (76,1%) era 18 puntos por debajo de los países de nuestro entorno, que se efectúaban mas compras que ventas en Internet, lo que concentra la oferta en un numero reducido de empresas, y que la aportación al Producto Interior Bruto (PIB) del mercado de las Tecnologías de la Información paso del 1,84% en 2002 a un 1,68% en 2004.
En el ámbito de las Comunidades Autónomas era de destacar que las regiones mas ricas de España tenían un mayor nivel de convergencia tecnológica con Europa. País Vasco y Madrid eran las regiones que mayor utilización hacian del comercio electrónico. Donde más se utilizaba el ordenador en la empresa era Castilla y León, Navarra (ambas 91% de empresas), Cataluña y País Vasco (ambas 89%). Las regiones mejor posicionadas en el uso de Internet eran Navarra, País Vasco, Cataluña y Canarias.
El informe analizaba que aquellas empresas que hacian uso de Internet obtenian unos datos muy positivos a nivel de productividad empresarial. El desfase era cada vez mayor y exponia la necesidad de implementar medidas urgentes a nivel estatal y regional.
Lo que se reflejaba en este informe evidencia un grave problema para las empresas españolas a nivel de competitividad. La globalización del mercado obliga a las empresas a modernizar sus sistemas para obtener los claros beneficios de la Sociedad de la Información. La poca concienciación del tejido empresarial en esta materia presenta unas perspectivas negativas para el conjunto de la empresa española. El problema es que existe un porcentaje importante en el colectivo empresarial que no llega a comprender las ventajas de las tecnologías, e incluso los hay que sienten aversión por las mismas. La brecha tecnológica va también unida a una brecha relativa al desconocimiento legal de los avances jurídicos que regulan toda la materia de Protección de Datos, Servicios de la Sociedad de la Información, Comercio Electrónico y Telecomunicaciones.
Las instituciones, asociaciones del sector y organismos oficiales deben desarrollar una política de concienciación decidida a paliar esta evidente carencia que afecta a la gran mayoría de empresas españolas. Si no existe esta urgente concienciación la brecha entre empresas, entre regiones y entre países será mayor y existirá cada vez mas riesgo de que la mayoría de nuestro tejido empresarial, Pymes y Micropymes, sean anuladas y posteriormente absorbidas en el contexto competitivo del mercado global que impera en nuestros días.
Un análisis posterior del 2006 llamado UN ANÁLISIS RETROSPECTIVO DESDE LA ENCUESTA TIC Y COMERCIO ELECTRÓNICO DEL INE (2002-2005) llega a las mismas conclusiones no obstante da una serie de soluciones de conveniente observación:
1. Favorecer el desarrollo de iniciativas que fomenten el conocimiento de las tecnologías como elemento impulsor del negocio empresarial, la mejora en la gestión de los recursos, la competitividad de las empresas y el posicionamiento de la empresa en su entorno.
2. Favorecer y mejorar la oferta formativa y el propio uso de las tecnologías para el desarrollo de esta actividad, como base para la conformación de un empresariado preparado y con conocimiento para sacar el máximo partido de las tecnologías aplicadas a su negocio.
3. Desarrollo e implantación de soluciones sectoriales que posibiliten, en cada caso, la mejora en la productividad y en la relación con otros agentes del mercado y con sus clientes.
4. Desarrollo de nuevos servicios desde la Administración, implantados de forma coordinada y óptima entre las distintas administraciones, y el desarrollo de la firma electrónica como uno de los elementos básicos que posibilitarán la incorporación de esos servicios a todos los niveles.
5. Focalizar las acciones de integración en la Sociedad de la Información en ciertos sectores (como el minorista o el sector de construcción) y, fundamentalmente, en las microempresas, para no acrecentar la brecha tecnológica que en este momento se está produciendo.
6. La iniciativa privada, a través de los agentes TIC, desarrolladores de hardware y software, operadores de telecomunicaciones, asesores tecnológicos y las empresas de formación, debe ser capaz de captar, conocer y extraer conclusiones de las necesidades tecnológicas detectadas o presentadas por las empresas y, a partir de ahí, ofertar un abanico de soluciones válidas, adaptables y asequibles para la capacidad inversora de las empresas.
7. El desarrollo de esas aplicaciones, sistemas y soluciones incentivará la evolución del negocio empresarial hacia nuevos frentes, como el comercio electrónico y, en un paso más, hacia el desarrollo de la actividad de la empresa como negocio electrónico. En este punto, el desarrollo de aplicaciones de gestión, la facturación electrónica y el impulso al uso de la firma y el certificado electrónico pueden convertirse en palancas para incentivar la incorporación de nuevas tecnologías.
8. Tanto los poderes públicos como la iniciativa tecnológica privada deben aunar esfuerzos para que se favorezca la innovación, la mejora de los procesos y la implantación de nuevas tecnologías ofreciendo además formas de financiación que aligeren la carga financiera de la inversión necesaria para la incorporación de dichas tecnologías a la empresa.
Ricardo Chamorro Delmo
www.chamorroconsultores.com